La mañana comenzó maravillosa. Sol radiante, tenue brisa. Los pronósticos que anunciaban viento fuerte no se cumplieron. Es sábado y la ciudad recibe una visita única: Tessa Sapia.

Es lógico pensar que siendo un artista del maquillaje de su talla, podría uno encontrarse con un exponente en rol de estrella con extravagancias propias de un talento único. Nada más alejado de la realidad.

Recién llegada desde el aeropuerto de la ciudad, Tessa es mujer, madre, artista del maquillaje, profesora y -por sobre todo- una persona única por su sencillez y calidez que la hace cercana y expresiva, convirtiendo la entrevista en una charla totalmente desestructurada.

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De qué manera llegaste al mundo del maquillaje?

No tenia pensado trabajar en el mundo del maquillaje. De chica recuerdo ver en los quioscos revistas de Maquillaje paso a paso y decirle a mi mamá «la quiero!». O siendo ya más grande, ver los maquillajes que le hacían a Britney Spears e intentar imitarlos.

Hasta mis 23 años hice el esfuerzo de hacer una carrera Universitaria como me habían dicho que debía hacer. Estudiaba Psicología. Yo ya había hecho el curso de maquillaje profesional pero así y todo, por ser muy terca, mis amigas más cercanas me decían «lo tuyo es el maquillaje» y yo enojada les decía «no!» y me iba enojada.

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Tessa.

En esa época se dio que yo tenía 2 trabajos: trabajaba en un call center como encuestadora y de community manager para un negocio del Barrio Chino en Buenos Aires. De un día para el otro, como le sucede a todo el mundo, pasan cosas en la vida que te marcan. En mi caso, un fin de semana adopté una gata embarazada y me levanté al día lunes y no quería ir a trabajar y dije «prefiero quedarme con la gata a ver si tiene a sus hijitos» y en ese momento caí en la cuenta de que «no puedo levantarme todos los días sufriendo por ir a trabajar». Entonces llamé a ambos trabajos y dije lo mismo: «me ofrecieron un trabajo mejor». Lo cierto es que no tenía nada.

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Al mismo tiempo, en mi casa se liberó un espacio y pensé «puedo armar un estudio acá y alquilárselo a otras maquilladoras para que trabajen». No veía viable que yo maquillara. No me veía como maquilladora. Como yo estaba en algunos grupos de maquillaje y conocía a varias chicas pensé en esa opción, pero lo cierto es que nunca lo alquilé. Empecé a dar algunas clases de automaquillaje y así fue como empecé. Cero intencional.

Cómo fue el proceso desde tus primeros pasos en el maquillaje hasta lograr los despliegues de color y arte que hoy poseen cada una de tus creaciones?

Fue muy raro. Porque nunca tuve la idea de maquillar. Yo vengo de familia docente. Mi mamá, pilar de la familia, es docente por lo que me sale un poco esa parte de ella de paciencia y educación y la verdad al principio solo empecé a dar automaquillaje. Me orientaba en la necesidad de la señora que iba todos los días a trabajar, como quería taparse la ojera, siempre apelando a colores sobrios, eligiendo «esto te quedará bien, esto mal». En el camino, hubieron muchos maquilladores que fueron mis mentores y me abrieron las puertas para que yo fuera viendo cual era mi estilo y me abrieron la cabeza también. Muchos maquilladores tienen la idea «encasillada» de seguir ciegamente lo que «está bien o mal» según el cliente y no está mal esto, pero creo es parte del camino que a todos los maquilladores nos toca pasar al comienzo, que es el miedo al color, a pasarse de rosca y se enfocan solo en lo que le queda bien al cliente. Está bien esto, pero siempre hay que saber que hay clientes que piden sobriedad y clientes que piden un poco más. Este trabajo lo vamos a disfrutar en tanto y en cuento lo orientemos en lo que nos gusta.

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En mi camino, hice el esfuerzo de abrir la cabeza de la mano de muchos maquilladores que en un principio me hicieron conocer la tendencia y la técnica básica y después las vueltas de la vida me llevaron a relacionarme con colegas con más experiencia y los pies sobre la tierra que me hicieron ver otro costado de la profesión. Y de esa manera, con todo esto y mucha práctica llegué al día de hoy a hacer los maquillajes que realizo y me identifican.

El color es sin duda tu distintivo. ¿Qué significa para vos?

Es emoción. Te pongo un ejemplo, el año pasado falleció una gatita mía -que fue la primera que tuve-. Los 10 días que ella estuvo internada previos a su muerte fueron días de muchas emociones porque hoy mejoraba, mañana se ponía re mal, al siguiente volvía a mejorar. Durante esos días, yo daba clases, cursos intensivos, venía una clienta. Notaba que todo el tiempo los maquillajes reflejaban mi estado de animo. Luego veía las fotos y decía, wow, acá estaba triste, acá estaba contenta -coincidiendo con sus altibajos-. No se trataba de que hacía un maquillaje malo o «soso», sino que era azul, negro, plateado. O sea, mediante el color expresaba lo que me pasaba internamente.

Los cortes en mis maquillajes hablan de una persona fuerte, con actitud, poderosa, y hablan un poco de mi rigidez y la terquedad de mi personalidad y los colores son pura expresión de emociones.

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En su visita a la ciudad de Mendoza, la primera de su carrera, Tessa dictará de la mano del prestigioso Salvatore Makeup Studio una jornada de capacitación y actualización donde brindará las últimas novedades en materia de maquillaje profesional.
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Hablando un poco del contexto: ¿Te dejas guiar por las tendencias internacionales o buscas crear un mensaje propio independientemente de lo que “la industria dicta”?

Al principio, yo veía la tendencia, por ejemplo neón, y decía «hagamos todo neón!!». Lo cierto es que ahora, gracias a colegas que tienen mucha más experiencia y la cabeza más asentada con un autoconocimiento, trato de poner la tendencia en mi propio estilo, pero al mismo tiempo, tratando de llegar a la tendencia antes que los demás.

Por otro lado, la tendencia pasa. Hoy se usa brillo, mañana mate, hoy delineado, mañana ojo natural, este año pestaña gruesa, el que viene pestaña fina. Por eso, no me alejo mucho de lo que a mi me identifica. Termina siendo todo tan repetitivo que seguir la tendencia no es nada innovador.

«Termina siendo todo tan repetitivo que seguir la tendencia no es nada innovador»

 

Tu instagram @tessamuaestudio es cautivante. ¿Gestionás vos misma tu cuenta? ¿Invertís mucho tiempo en crear los contenidos  que se publican?

A mi Instagram lo manejo yo misma y le invierto mucho tiempo y mucho dinero. Además, me doy el gusto de hacer lo que me gusta a pleno, porque el cliente te pide otra cosa y el trabajo se amolda en muchos casos a lo que él quiere. Por eso en mis maquillajes en Instagram soy yo misma. Junto con una fotógrafa muy copada que es Natacha Venturiero que fue creciendo conmigo, armamos un equipo muy lindo porque a veces ella propone hacer un editorial, otras, ella hace las fotos de alguna práctica que hago, o si hago una clase, la invito para que ella se ocupe de hacerle las fotos a la modelo terminada.

Trato de mostrar profesionalismo y mi trabajo con la mejor calidad posible a través de la ropa, la calidad de la foto, la modelo.

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A la hora de postear en las redes: espontaneidad o elaboración?

Creo es mitad y mitad. Si uno se queda en lo espontaneo corre el riesgo de caer en lo improvisado. Si te pasas de rígido, pasas de estructurado. Creo la fortaleza de los maquilladores es la versatilidad, poder trabajar cualquier tipo de rostro, edad, fisonomía. Por eso es una combinación de ambas.

Muchos maquilladores y estrellas de internet de la talla de Jeffree Star, James Charles y Kylie Jenner se han convertido en empresarios de la industria con sus marcas homónimas. ¿Te gustaría ser dueña de tu propia línea de maquillaje?

Si, pero me gusta más enseñar. No se si me avocaría a dirigir mi marca. Porque sé lo que es: ir elegir la materia prima, color, el envase, el diseño del packaging, que si la producción está lista para el lanzamiento. Es un estrés, por lo que yo sacaría un par de productos y me seguiría enfocando en maquillar y enseñar.

Un sueño por cumplir…

A nivel profesional me gustaría enseñar a nivel internacional, desarrollar una técnica tan buena que me llamen de otro países para ir a capacitar. Y a nivel personal, todo pasa por mi hijo, verlo feliz. Encontrar el balance entre estos dos sueños.

 

 

Conoce más sobre el universo de color de Tessa

Instagram: @tessamuaestudio