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Un mundo de colores y trazos dibujan su universo que de manera difusa combina la cuota necesaria de profesionalismo y de arte para crear un sin fin de imágenes icónicas que con solo «googlear» su nombre pueden observarse a primera vista. Ni la frase «el maquillador de las estrellas» ni sus más de 25 años de trayectoria en la industria nacional e internacional hacen mella en su perfil sencillo, accesible, aportando humanidad a su marca que se ha convertido en referente en la materia.

Artífice de los looks más cautivantes de Natalia Oreiro, Flavia Palmiero y Andrea Frigerio, Sebastián Correa supo caminar su profesión creando su propia marca y dejando su sello personal en cada trabajo realizado.

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En una charla con Atelier, descubrimos diferentes facetas de uno de los más destacados exponentes del maquillaje de Argentina y el mundo.

Rememorando los años en los que el maquillaje comenzaba a surgir como su pasión,  Sebastián Correa recuerda: «crecí rodeado de mujeres y eso hizo que me apasionara por el universo femenino. Cuando era chico me encantaba colorear las fotografías de los diarios y siempre terminaba agregándoles un delineado o pintándoles los labios de color. En mi adolescencia jugaba con mis hermanas y las maquillaba copiando fotos de revistas o les cortaba el pelo. Al terminar el colegio secundario decidí estudiar diseño de indumentaria y fue ahí que conocí a Benito Fernandez. el me presentó a su ex esposa, Victoria Duran Cordero que era maquilladora y comencé a trabajar como su asistente para estar cerca del mundo de la moda. hasta ese momento no conocía la profesión de maquillador y fue ahí que me enamoré de esta forma de expresión y de la posibilidad concreta de realzar la belleza femenina con mis manos».

Esta pasión supo alimentarse con los años para ir paulatinamente fortaleciéndose, creciendo y perfeccionando lo que de forma innata surgía en ese entonces en la joven promesa. «El talento es la materia prima para destacarte en cualquier disciplina. Hay otras cualidades necesarias como la capacidad de entender las necesidades de la mujer, saber ponerse en su lugar sin imponerle un estilo» asegura. «Disfrutar del resultado es súper importante también porque hace que puedas seguir adelante a través de los años. La pasión por la belleza y la formación constante. El maquillaje es una expresión mucho más trascendente de lo que parece y debe ser tomado de esa manera por el profesional que lo realice. Hoy el mercado es mucho más competitivo y mucho más profesional que cuando yo empecé a trabajar. Es imperativo saber que el maquillaje es un servicio y no realizarlo desde el ego personal». Las ideas que dirigen su labor son claras e inspiradoras, sobre todo, en tiempos donde lo aparente pareciera haber ganado terreno al contenido profundo de cada disciplina.

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El mundo del maquillaje se ve influenciado por las nuevas vías de comunicación personal y empresarial que rigen el flujo informativo actual. Redes Sociales, Comunicación 2.0, Mensajes 360º. Todo profesional, todo empresario, toda idea creativa -inclusive- que busque diferenciarse deben relacionarse con este ámbito no del todo familiar. En palabras de Sebastián Correa, estos medios son primordiales. «Son el medio por el cual se conoce no sólo tu trabajo sino tu enfoque, tu mensaje. Por otro lado tenes un feedback constante y espontáneo de la gente. Para mí son un espacio donde puedo relacionarme y entender a la mujer. Además te proyecta en lugares que nunca llegarías. Yo lo tomo más como un medio de comunicación que como una herramienta de promoción», afirma.

La charla aborda el interrogante sobre los gustos y preferencias de la mujer argentina, quien se vincula con la moda, el diseño, el maquillaje y el vasto mundo de la belleza de diferentes maneras. «Las argentinas tienen un estilo bastante uniforme. Las generaciones más jóvenes se animan a jugársela más, y aunque avanzamos mucho en este terreno, todavía se busca más estilo en comparación con dos o tres tendencias que puedan llegar a seguirse»

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Pero hablar de maquillaje hoy en día no solo remite a mujeres y colores. Los hombres son un mercado en ascenso que es exponencialmente abordado por firmas de cosmética y profesionales del área. «Creo que es un cambio de paradigma. El rol de la mujer y del hombre está cambiando mucho y no es algo que vaya a retroceder» asegura Sebastián Correa en función de su vasta experiencia profesional. Los hombres se fortalecen como consumidores dentro del mundo del maquillaje, dejando de lado los prejuicios y desafiando paradigmas culturales.

Antes de la despedida, la charla propone imaginar a Sebastián Correa -hombre, profesional, referente- de aquí a 10 años. «Cuando tenía 20 pensaba que a los 40 me iba a retirar y hoy siento que todavía me falta muchísimo por brindar y por aprender. De corazón no puedo proyectarme. Una cosa que me encanta de esta profesión es la posibilidad de cambio y adaptación que presenta a cada momento. Seguir teniendo la capacidad de entender esto y seguir siendo feliz conmigo y mi profesión».

 

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